La Soya, alimento nutritivo y medicinal
Es una leguminosa originaria del Asia. Se cultiva en climas templados, aunque también soporta el frío.
Algunas de sus funciones son la reparación de los tejidos del crecimiento, y repone las células muertas por proceso natural.
El 46% de esta leguminosa es PROTEINA, mientras que la carne tan sólo tiene un 20% y las menestras entre un 18 y 25%. Además, está bien balanceada en AMINOACIDOS. En lo referente a LIPIDOS posee entre 16 y 20% de alta calidad, siendo un 85% de esta insaturable, vale decir que no es sintetizado por el hombre.
Es rica en LINOLEICO, ácido graso que es LECITINA SOYA. Posee además un 40% de otras sustancias nutritivas. Tiene más calcio y hierro que la leche.
Pero debemos recordar que se debe seguir un correcto proceso de limpieza y cocción para inactivar las tres sustancias no nutricionales que tiene la soya: la lipoxigenosa, la lioxidasa y el inhibidor de tripsina, quienes a su vez protegen a la soya de picarse.
Cómo preparar la leche de soya
1. No golpear los granos. Retirar los que se hallen partidos.
2. Escoger. Lavar suave. Remojar de 6 a 12 horas.
3. Botar el agua del remojo.
4. Poner en agua hirviendo durante 10 minutos para inactivar las sustancias no nutricionales.
5. Moler con o sin cáscara en el molinillo de mano.
6. Licuar.
7. Hervir durante 20 minutos. En la Sierra se hará en una olla de presión.
8. Colar con una tela y este líquido es la leche que se tomará.
9. Endulzar y servir.
La masa que queda luego de colar se puede utilizar en la elaboración de panecillos, tortas, etc. O mezclar con cereales y carnes para enriquecerlos, pues la proteína está 50% en la masa.
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